Aranzazu del Castillo | Ataques de pánico y Agorafobia
Estrategias de afrontamientos en el Trastorno de Pánico y Agorafobia
Ataques de pánico, Agorafobia, Ansiedad, Depresión
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Cuando lo que te da miedo es tu propio miedo

¿El título de este post te resulta familiar o en cambio te suena a chino?

Los trastornos mentales más prevalentes y con los que acuden con mayor frecuencia al psicólogo los pacientes son los trastornos de ansiedad, seguidos de los trastornos del estado de ánimo (depresión). Dentro del primer grupo de problemas se encuentra el Trastorno de Pánico, que puede ir acompañado o no de Agorafobia, aunque desde hace algunos años este existe como diagnóstico independiente.

¿Qué le pasa a una persona con trastorno de pánico? En esencia, el problema se caracteriza por la presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados. Es decir, la persona experimenta episodios aislados de temor o ansiedad que aparecen de forma súbita y alcanzan su máximo de intensidad a los pocos segundos, dejando a la persona con una sensación de impotencia y descontrol. Los síntomas que pueden llegar a sentir incluyen palpitaciones, dolor de tórax, sudoración, mareo, sensación de ahogo, visión borrosa, temblores, oleadas de calor o frío… y todo esto viene acompañado de una sensación de estar muriendo en ese mismo instante. No parece demasiado agradable, ¿verdad?

No estás solo. Muchas personas a tu alrededor se encuentran con este mismo problema en algún momento de su vida. El trastorno de pánico es un trastorno frecuente en la población general. Tiene una prevalencia vida del 1% al 4%, lo que quiere decir, que entre 1-4 de cada cien personas sufrirá este problema en algún periodo de su vida.

Dame algo para quitarme esto. Estamos de acuerdo en que esta no es una situación agradable en absoluto para nadie. Por tanto, es natural y muy humano que tu primer impulso sea pedir (o exigir) algo -mágico- que elimine todas las sensaciones físicas y los pensamientos catastróficos que pasan por tu mente en esos momentos de oscuridad… Es legítimo. Pero ¡ey! ¿Y si te digo que uno de los factores responsables del mantenimiento y el empeoramiento de esta condición puede ser la propia evitación de las sensaciones y los pensamientos?

Así es, el origen del problema puede ser tan variado, como variadas son las personas y sus circunstancias. Pero una vez los ataques de pánico han aparecido en escena, el estilo de afrontamiento que adopta el individuo frente al problema juega un rol fundamental en su fortalecimiento o debilitamiento. Un estilo caracterizado por la actitud de “escape o huida” solo consigue alimentar los miedos y limitar progresiva, pero amenazantemente nuestra calidad de vida.

Aun conociéndose estos datos, el acercamiento terapéutico preferido sigue siendo el farmacológico. ¿Por qué? Volvamos a lo humano y a lo legítimo. No nos gusta pasarlo mal y, aunque con grandes efectos secundarios (físicos, pero, sobre todo, emocionales), los medicamentos siguen siendo la opción rápida y visible que te quita ese terrible malestar. ¿Y quién no repite cuando lo que obtiene son emociones positivas, en este caso, alivio?

Los ataques de pánico llegan a ser muy angustiosos para la persona que los vive, la cual comienza a anticipar su llegada cada vez con más antelación y preocupación y a limitar la cantidad y variedad de actividades en las que se implica para reducir las probabilidades de que ocurra un nuevo episodio. Esta evitación de lugares, actividades, personas, etc. por miedo…al miedo, es lo que se conoce como agorafobia, un trastorno psicológico altamente limitante.

Si te encuentras en este punto es probable que te sientas como si hubieras entrado en una espiral negativa de la que te resulta muy difícil salir. Desde este lugar es difícil ver la luz al final del camino, pero la hay… No te voy a decir, “créeme, la hay”, pero sí te voy a animar a que pruebes y tantees otros caminos, más lentos, más trabajosos, pero, de seguro, más comprometidos con tus valores y con las cosas que son importantes para ti. Tanto si experimentas ansiedad y te preocupa que vaya a más, como si sufres ataques de pánico regularmente y crees que es hora de hacer un cambio en tu estilo de afrontamiento, aquí estoy para ayudarte. Estaré encantada de trabajar contigo, codo a codo, para superar el miedo… al miedo.

Photo by Vance Osterhout on Unsplash

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